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Algunas personas se deprimen por el énfasis en las actividades sociales cuando no tienen con nadie con quien compartir.
Otros se deprimen porque la Navidad supone un exceso de auto-reflexión y ven que su vida está llena de carencias en comparación con los demás.

Otros se vuelven ansiosos debido a la presión (tanto comercial como auto-inducida) para gastar un montón de dinero en regalos e incurrir en el aumento de la deuda.

Las fiestas son motivo de alegría para la mayoría. Pero para otros, una amenaza que se acrecienta a medida que se aproximan…

Se nos dice que la Navidad, para los cristianos, debe ser la época más feliz del año, la oportunidad de ser feliz y agradecido con familiares, amigos y colegas. Sin embargo, según el Instituto Nacional de Salud, la Navidad es la época del año en que las personas experimentan la mayor incidencia de la depresión.

La idea de felicidad, lujo y fantasía que aparece en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la realidad que viven muchas familias con problemas, ya sean económicos, personales, laborales, de pareja, etc.

Debemos tener en cuenta que nuestra realidad es muy distinta, aunque no por ello peor. Cada uno tendremos que adaptarnos a nuestras posibilidades y disfrutar de la Navidad de la mejor manera posible. El lujo es para los que pueden permitírselo.

Cuando tenemos una gran falta de recursos tendremos que echar mano de la imaginación para hacer que los nuestros disfruten, no todas las cosas se consiguen con dinero. El pasar la noche juntos viendo la televisión o jugando a un juego de mesa hará que los nuestros pasen una bonita noche, solo con cambiar el menú y variarlo con algo nuevo será suficiente para festejar cualquier cosa.

Tanto en las fiestas sociales relacionadas con el ámbito laboral, las formales como casamientos, o hasta las tradicionales celebraciones familiares de Navidad y Año Nuevo, la Ansiedad Social puede potenciarse en aquellas personas proclives a contraerla.

La Navidad es época para ser feliz, para querernos más y para disfrutar, sin embargo, son muchas la personas a las que no les gustan estas fechas por echar de menos a personas queridas o por ser tiempo de recogimiento con el que rememoramos momentos pasados. En los últimos años se ha registrado un considerable aumento de pacientes que padecen estos trastornos y que es común que a fin de año tiendan a intensificarse.

A veces también recordamos con nostalgia los momentos navideños vividos con personas que no están con nosotros, sea porque han desaparecido o porque están lejos. Los buenos momentos no podrán repetirse este año por el motivo que sea, y las personas afectadas tendrán un pensamiento negativo y melancólico por lo que no tendrás ganas de muchas fiestas y celebraciones. Es importante ser conscientes que a nuestro alrededor existen otras personas que sí nos satisfacen y no debemos centrar todo el interés en la pérdida de los que faltan.

Si las Fiestas Navideñas son duras para ti, tal vez deberías plantearte cuál es el motivo de tu tristeza, más allá de las fechas que son. El hecho de haber perdido a un ser querido o el de sentirse solo no es motivo suficiente. Muchas personas pasan por esa misma situación y su reacción tal vez no sea tan negativa. Todos lo pasamos mal en ciertos momentos y todo tiene su periodo de adaptación, pero pasado este tiempo es hora de salir adelante.

Si te encuentras anclado en una situación que no puedes superar, es el momento de que te plantes y decidas si necesitas ayuda externa. Tal vez pases por una depresión y no seas consciente de ello.

Busca ayuda fuera, y anímate para superarlo, te encontrarás mejor día a día y tal vez las próximas fiestas no sean tan negativas para ti.

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