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"Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar."Paulo Coelho


Esta semana tuve una conversación con una persona con todos estos temores y conflictos, en nuestro diálogo pude percibir esos miedos, esos temores que estaban implícitamente latentes, y pensaba en que todos, en algún momento experimentamos a lo largo de nuestra vida el miedo a fracasar.


Este miedo es uno de los temores mas comunes en nosotros los seres humanos, y el grado de afectación en nuestra persona, variara de acuerdo a otras características personales de cada individuo.


Es así que el miedo es una emoción normal y universal, necesaria y adaptativa que todos experimentamos cuando nos enfrentamos a determinados estímulos, tanto reales como imaginarios, por ejemplo los niños, a lo largo de su desarrollo sufrirán y experimentarán numerosos miedos: a la separación, a los extraños, a los ruidos fuertes, a la oscuridad, a quedarse solos, a los animales, al colegio y así podríamos seguir enumerando.


La mayoría serán pasajeros y no representarán ningún problema, irán apareciendo y desapareciendo en función de la edad y del desarrollo psiconeurológico.


Pero una de las cosas más difíciles en nuestra vida es aprender a equivocarnos. Y con esto no me refiero al hecho en sí de fallar, de cometer un error, ya que eso es muy fácil, sino de equivocarnos y no derrumbarnos, de saber reconocer un error sin sentirnos terriblemente humillados.


Es el miedo, una emoción con la que todos nacemos, cuya función adaptativa es la de protegernos o proteger lo que amamos ante estímulos que percibimos como peligrosos.


Podríamos preguntarnos ¿Cuales son nuestros miedos? ¿Cuáles son tus miedos? Miedo a fracasar, miedo a las pérdidas, miedo a equivocarnos, miedo a las alturas, miedo a volar, miedo a no ser queridos, miedo a emprender algo nuevo, miedo a obtener un resultado diferente al imaginado, miedo a formar una pareja, miedo al futuro, miedo a la vida, miedo al éxito, miedo a la muerte… la lista podría ser interminable.


Cada cual podrá escribir la propia, coloreándola y justificándola con su propio estilo con el peligro inherente de transformarnos en fugitivos de la vida.

Pero es importante saber, que los fracasos son algo connatural al hombre, le siguen como la sombra al cuerpo. No existe persona en el mundo que no se haya equivocado alguna vez.

Debemos aprender a darnos cuenta, de que no es una tragedia equivocarse, puesto que la calidad y superación de toda persona no está en no fallar, sino en saber reponerse de sus errores y simplemente, seguir adelante.


Si el miedo nos tomó cautivos y se apoderó de nosotros, es porque previamente uno o varios pensamientos negativos se instalaron y dan vueltas una y otra vez por nuestro cerebro. Pero la buena noticia es que somos dueños de nuestra mente y que entre todas las categorías de pensamiento podemos generar voluntariamente pensamientos funcionales que nos guíen hacia el movimiento y la acción.


Estoy completamente seguro que muchas veces sentimos miedo frente al fracaso, al rechazo, a las pérdidas y mucho miedo frente a los cambios. Con todos estos ejemplos nos damos cuenta que el miedo nos acompaña a través de nuestra vida y madurez manifestándose en ocasiones cuando tenemos incertidumbres sobre nuestras relaciones, nuestra vida futura; es decir cuando sentimos inseguridad.


Reflexonando en este tema tan delicado, no podemos no decir, que errores los cometemos todos, porque somos seres humanos imperfectos, no existe la perfección aunque muchos deseen imitarla. Asiento un énfasis en que queda en nosotros encontrar el lado bueno de cada mal paso que se nos presente. Algunos sacamos de nuestros errores enseñanzas, experiencias para el futuro y sobretodo humildad al reconocer que nos equivocamos, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo. ¿Cuál de ellos somos nosotros?


Ahora bien hagamos reflexión: ¿Cuántas veces durante nuestra existencia hemos sentido miedo y hemos dejado de hacer cosas que podían ser importantes o trascendentes? ¿Qué precio hemos pagado por ello? ¿Cómo nos sentimos al comprobar que nos quedamos parados en la inacción?


Pero gracias a la naturaleza dual de la cosas, muy probablemente también recordemos otras situaciones, aquellas que enfrentamos a pesar de nuestros miedos. ¿Cómo nos sentimos frente a esas otras experiencias? ¿Qué crédito nos dejaron? ¿Qué otras emociones asociadas aparecieron? ¿Cuál fue el impacto que tuvieron en nuestro crecimiento y en nuestra transformación personal?


Entonces para no quedarnos inmovilizados y vivir la vida que merecemos vivir, la única alternativa válida es atravesar la puerta que nos permita salir a jugar el juego que deseemos jugar. Tomando conciencia del miedo, reconociéndolo, aceptándolo y abrazándolo como un mensajero aliado que nos trae una carta esperada y observando las explicaciones que le estamos dando a esa emoción, podremos continuar con el paso siguiente: afrontar la realidad, canalizar ese miedo en acciones concretas que nos llevarán por el camino acertado, al lugar elegido, aún corriendo algunos riesgos.


Porque cada uno de nosotros como seres activos que somos, realizamos cosas, actos, tareas... que con frecuencia son un fracaso, son mediocres, y no alcanzan la eficiencia y calidad adecuadas. Confundir lo que hago con lo que soy es incorrecto y lleva a tener una autoestima baja cuando son frecuentes en la persona los fracasos.


Alguien dijo alguna vez que muchas veces construimos escenarios peligrosos, donde el peligro no existe como tal, donde las fieras acechando sólo existen en nuestra imaginación, pero cobran vida con nuestras interpretaciones y así buscamos ampararnos o refugiarnos en nuestro territorio conocido, en nuestra zona de confort, perdiéndonos las posibilidades magníficas que podrían ocurrir al transitar más allá del miedo.


Para manejar el miedo es importante reconocer y aceptar que se tiene miedo. Una vez hecho esto, pasamos entonces a reconocer a qué le tememos. La mayoría de las veces nos cuesta mucho reconocer exactamente a qué le tememos.


El mejor desafío es atravesar los miedos para transformarlos en experiencias positivas de vida...


"No esperes por el momento preciso. Empieza ahora. Hazlo ahora. Si esperas por el momento adecuado, nunca dejarás de esperar. "

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